TouchScreenAyer me llamaron de LUN para pedirme mi opinión sobre la Nikon CoolPix S60, una cámara fotográfica digital que integra touch screen (pantalla táctil) dentro de sus características, desde la cuál se puede interactuar con algunas funciones de la cámara.

Las pantallas táctiles no son nada nuevo, conviven hace años entre nosotros, generalmente en puntos de venta e informativos. Pero fue con el iPhone y su pantalla multi touch que esta tecnología se masifico y llegó a los bolsillos de los usuarios generando la nueva moda de lo táctil buscando replicar y extender su uso en muchos otros productos.

La tecnología se mueve por tendencias, modas que impulsan las marcas y que buscan generar la necesidad de renovar nuestros aparatos tecnológicos, estas modas han sido desde promover el color de los artefactos (como lo vimos hace unos años cuando todo era plateado) o promover una característica “vanguardista”.

Aquí es cuando siento que el término de “la moda no incomoda” se ajusta a la realidad, las pantallas táctiles no siempre son accesibles y veo que más que una característica diferenciadora en los productos que las están incluyendo se ha transformado en un agregado más que ha veces hasta resta funcionalidad y suma incomodidad para el usuario.

El ejemplo de la Nikon CoolPix S60 es clave, hace poco me compré una cámara digital y las características que buscaba tenían que ver con la calidad de las fotos que tomaran y con la experiencia que me generara la cámara al momento de sacar la foto, por eso que incluyera o no una pantalla táctil no estuvo ni cerca de ser un elemento trascendente. En cambio si la cámara contara con WiFi, lo que es independiente de la fotos, si era algo importante, ya que va en busca de agilizar el proceso de traspasar las fotos de la cámara al computador y compartirlas.

Es habitual ver en este tipo de pantallas movimientos involuntarios, o reacciones tardías sobre acciones generadas. Y lo que es peor, el diseño de interfaz no siempre se adapta a nuestros dedos lo que en la práctica se vuelve una tortura para alguien con los dedos más gordos o que simplemente no sea muy ágil con sus manos.

La tecnología táctil muchas veces incomoda en vez de ser un aporte, no dudo de que se seguirán utilizando y que en muchos casos la experiencia que entregan es mucho mayor, pero tenerlas en función de la moda es nefasto. Al final nadie piensa en la accesibilidad, en los problemas para las personas con discapacidad o simplemente en lo difícil que es mantenerlas limpias.

Blackberry es otro ejemplo clave, por moda lanzan la Storm que incorpora touchscreen pero es infinitamente más cara que las otras, y son los mismos usuarios fieles a la marca que se dan cuenta que el valor de las Blackberrys es su teclado QWERTY, por eso la Storm no es más que una mezcla rara entre un iPhone y una Blackberry demasiado caro y difícil de manipular.

En general no he tenido muy buenas experiencias con pantallas táctiles en gadgets de gama baja, por lo imprecisión de sus acciones y por lo el mal diseño de interfaz. Cuando me preguntan sobre un celular que cuesta barato y tiene pantalla táctil, siempre prefiero recomendar uno con teclado normal.

¿Y a ustedes no les pasa lo mismo?