Simplifiquemos. Actualmente, quizás la distribución estrella de Linux es Ubuntu. Pero ojo, que no sólo Ubuntu es Linux: hay más distribuciones del famoso (o infame) sistema operativo libre (llamadas “distros” para los amigos). El asunto es, ¿por qué? ¿Acaso Windows no es uno sólo, pero con varias versiones? ¿Acaso el sistema de Apple, más conocido como OS X, no es el único de su clase?

Veamos.

Las mascotas del Software Libre también toman té!

En primer lugar, nos referimos a distro como una Distribución de Linux, es decir, un “paquete completo” de kernel (núcleo) y software seleccionado, optimizados para el uso en computadores específicos o por un determinado grupo de usuarios. Para entender esto, hace falta un poco de historia: imagínense, antiguamente, que para utilizar sistemas Unix (sí, el “papá” de Linux) era necesario un gran conocimiento, a través del cual uno podía llegar a tunear el sistema de modo que sirviera para un papel específico. Esto no se aleja mucho de… A ver, digamos… La comida. Sí, la comida. Es decir, a modo de ejemplo:

Uno puede ser chef y preparar lo que se le venga en gana. Sin embargo, existen condimentos ya preparados, como la mayonesa o la mostaza. Más allá de eso, también existen las comidas congeladas… E incluso cosas del tipo “Pasta para uno”, donde uno agrega un poco de agua y yastá. Pues eso es una Distro (de fideos, en este caso). Sólo basta agregar un computador, esperar unos minutos y ya tenemos un sistema funcionando.

¿De pelos, no?

¿Pero por qué hay tantas? Pues es claro, porque hay muchos usuarios. Hay distribuciones para todos los gustos, más allá del fin básico del informático programador:

Es ahí cuando se nota la orientación comunitaria de sistema operativo. Cada grupo de personas (o incluso cada individuo) tiene la posibilidad, con los conocimientos necesarios, de armar una Distro. Sólo es cosa de llegar a una customización adecuada del software, reempaquetarla y distribuirla. De ahí que sean “Distribuciones”. Mas claro, imposible.

¿Que qué ganamos con esto? Bueno, los usuarios comunes, la posibilidad de contar con un sistema fácil de instalar y usar. Claro, para ello debieron pasar muchos años; personalmente, recuerdo mis inicios en el mundillo… Instalando Conectiva Red Hat el año 1998. Mejor ni les cuento cómo quedó mi computador después… Ni cómo me retaron en casa.

En fin, hoy podemos contar con muchas distros, cada una con un fin específico. Con la distro adecuada bien podemos salir de algún apuro en el trabajo, navegar cómodamente en casa, reutilizar un viejo computador como firewall, media center o simplemente como estación de trabajo… Pero eso ya es tema de otro post, donde comentaremos las principales distros de la actualidad, junto a sus fines específicos.

Léanlo la próxima semana!

Obviamente, siempre habrá más info al respecto en Wikipedia.