Quizá las decisiones de Jobs de cerrar la plataforma del iPhone o de negociarlo en exclusiva con un solo operador de telefonía (Cingular) no sean de lo más populares… pero sin duda el hombre sabe hacer negocios.

Esto, porque tras diseccionar el iPhone pieza por pieza, la consultora iSuppli llegó a la conclusión de que el teléfono multimedios de Apple – en su versión de 4GB – tendrá un costo total de producción de 245.83 dólares, mientras que su hermano mayor de 8GB ascenderá a los 280.83 dólares por unidad.

¿Qué significa esto, queridos lectores? Que considerando los precios sugeridos de 499 y 599 dólares respectivamente, cada iPhone significará para Apple percibir ganancias superiores al 50% por unidad (específicamente un 50.7% y un 53.1%).

Y para su deleite… iSuppli además nos provee una tabla pormenorizada con el valor de cada componente. Yay!

Costo del iPhone (iSupply)

(Nótese que tras la memoria, lo más caro en cada unidad es la pantalla, mientras la batería cuestan unos miserables 5 dólares… poco más de lo que Apple debe cancelar en regalías por usar la tecnología EDGE para redes celulares GSM)

Aún cuando las ganancias del iPhone pondrán verde de envidia a los fabricantes de impresoras – que reciben un magro 2% a 3% – no es la primera vez que Apple margina semejantes sumas. De hecho, la empresa históricamente ha alcanzado ganancias en el orden del 45% en sus productos de hardware, e incluso más con el iMac y el iPod Nano.

Lo interesante, es que con los bolsillos tan holgados en dinero, Apple tendrá mucho espacio para enfrentar a sus competidores (como el LG KE850) con agresivos recortes de precio, que se acrecentarán más a medida que el costo de producción caiga… algo que tradicionalmente sucede por economías de escala (una historia para otro día, pequeño Timmy).

Por cierto, Apple no es la única con sonrisa kilométrica. Según iSuppli, la demanda por el iPhone será tal que muchos usuarios de otros proveedores se cambiarán a Cingular con el sólo afán de conseguirlo, lo que aumentará significativamente su base de suscriptores en la segunda mitad de 2007.

Qué quesitos mágicos ni autopistas concesionadas… ¡esto es negocio, señores!