A última hora. Así no mas fué. Ayer, a medianoche, venció el plazo de 40 días que el Servicio de Impuestos Internos dispuso para realizar la Declaración de Impuesto a la Renta. Y como suele pasar, los contribuyentes esperaron las últimas 6 horas de ese plazo para cumplir con la obligación. El día 3 de mayo el SII advertía que aún faltaban 300 mil contribuyentes aproximados por declarar. Y parece que se pusieron de acuerdo en hacerlos todos juntos. Anoche alrededor de las 20 hrs, se alcanzaron peaks de 30 mil declaraciones por hora. La mesa de ayuda solo ayer recibió mas de 7 mil llamados, la mayor parte de esos llamados después de las 19 hrs. (peaks de 600 llamadas por hora). Un día normal de renta, solo se recibían entre 2 mil y 3 mil llamados como promedio, en todo el día.

¿Y a que van todas estas cifras? A que los vicios se mantienen, y las (malas) costumbres están mas arraigadas que lo que uno cree. Pasa en marzo con las permisos de circulación, con colas eternas de horas en las plantas de revisión técnicas y casetas municipales. Y pasó anoche con miles de personas, mucho mas cómodas, pero con la vista en la pantalla y el teléfono al oído, esperando que le ayudaran.

Muchas veces podemos criticar el aparato estatal, la desidia de muchos funcionarios públicos, o la poca y nula innovación de buena parte de los servicios. Eso es una verdad, y aún hay mucho por hacer y avanzar en ese aspecto. Pero cuando es lo contrario. Cuando la innovación y la tecnología se ponen a disposición del ciudadano. Cuando un organismo como el SII ofrece a los contribuyentes una declaración lista, donde solo la tiene que confirmar y esperar su devolución, donde se le dan 40 días para hacerlo, que incluso en otros países les parece ciencia ficción, no queda mas que concluir, que la tradición se mantendrá por mucho tiempo, y ni la tecnología ni el avance económico, modificarán lo enraízado de muchos vicios de nuestra sociedad.