Wi-Fi ZoneEstaba reservando este post para mi blog, pero bueno, ya que parte el nuevo Huasonic, hagamos los honores.

Cada día aumenta el número de usuarios Wi-Fi en Chile. Es más, un estudio de la Cámara de Comercio de Santiago habla de casi 700 hotspots en Chile, con un incremento anual del 120%. O eso fue al menos entre el 2005 al 2006. El sueño del pibe… Poder conectarse en cualquier lugar. Desde universidades con internet inalámbrica de excelente nivel, pasando por cafés, resturantes, etc.; hasta el vecino buena onda que deja su conexión abierta. Bueno, muchas veces no a propósito…

Ya sea intencionalmente, en plan dadivoso, o muchas veces por desconocimiento, cada día aumenta el número de conexiones hogareñas abiertas al público. Muy bien, muchas gracias; de hecho, estas líneas las escribo desde el baño de la pensión en que me encuentro en estos momentos (donde usufructo de la red del bueno del señor Aguirre); sin embargo, debemos tener cuidado con el uso que le demos a estas conexiones, netamente por un tema de seguridad informática. Por ejemplo, un router inalámbrico sin clave de acceso a su interfaz de configuración (fácilmente detectables, debido a que no poseen ningún seteo… Por ende, la red muchas veces se llamará “default”), permite que, todos aquellos que ingresen a la red, puedan revisar la lista de equipos conectados a ella, pudiendo desde ahí, acceder, quizás, a algún equipo poco protegido, lo cual en manos maldadosas podría ser catastrófico.

Otro detalle importante está en el uso que se tenga de la red; en muchos lugares donde están habilitadas conexiones inalámbricas abiertas, se advierte del potencial peligro que conlleva; me explico: mediante ciertas herramientas, es posible capturar los paquetes de datos que circulan por la red, ahora bien, muchas veces esa información viene en texto plano (las páginas web, por ejemplo), lo cual permite que, en ciertas ocasiones, sea posible obtener nombres de usuario, contraseñas, o incluso algún número de tarjeta de crédito… Si realizan alguna actividad donde entreguen datos personales de este tipo, es recomendable que se fijen si están trabajando bajo conexiones cifradas… Bueno, el cuento ése de cuando el “http” de la dirección cambia por “https“.

Y por último, si ya se asustaron y decidieron ponerle clave a su dirección: el sistema de seguridad mas común en redes wi-fi es conocido como WEP. Ahora bien, este protocolo de encriptación (sí, eso es) dista años luz de ser seguro… Un tipo con malas intenciones y medianos conocimientos puede romper la encriptación de este sistema en, al menos, 10 minutos. Y no hablo de hackers míticos… Los programas necesarios están disponibles para Windows y Linux… Y son fáciles de encontrar. Y no, no les voy a dar los nombres. Ni las direcciones.

Entonces, en resumen: si se compró un notebook “de ocasión”, y le regalaron un router inalámbrico, tómese con calma la instalación. Defina bien para qué va a ocupar su conexión, y si realmente le conviene hacer esas transacciones en línea que tanto tiempo le ahorran. Quizás sea mejor seguir con el confiable cable de red… Después prepárese un cafecito, y dedíquele algo de tiempo al manual del aparatejo. Y si le va a poner clave al asunto… Infórmese. Claves hexadecimales para WEP (son tan crípticas como suenan), protocolos WPA… Revise Wikipedia, Googlee un rato… Es lo mejor.